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Historia del Surf


1. Surf: Diferentes enfoques, un mismo arte.

Para comenzar a reflionar sobre los enfoques más comunes con los que suele caracterizarse al Surf, creemos imprescindible considerar que, como todo hecho que rodea al hombre, el Surf desde sus comienzos, evoluciona y se transforma adoptando diversas formas, de acuerdo a la evolución de los contextos sociales, culturales, políticos, religiosos e inclusive económicos.

Es en 1778, cuando el Capitán James Cook, en su viaje por el archipiélago Hawaiano describe lo que podría considerarse como la primer manifestación del Surf.

En ese entonces el Surf poseía un significado totalmente diferente al actual. Impregnado de valores culturales, sociales y hasta religiosos, el Surf, o "deslizamiento de olas", era una actividad tan arraigada en las costumbres sociales y culturales de la población local, que en muchos casos condicionaba el orden jerárquico de cada tribu.

El Surf surge entonces, como una manifestación cultural propia de una civilización cuya vida se desarrolla en íntima relación con la naturaleza y fundamentalmente con el mar.

Del mismo modo que los Juegos Olímpicos Griegos pierden su esencia cultural y religiosa al ser reproducidos en forma circense y de espectáculo por la cultura Romana, el Surf, que resurge en la actualidad, poco tiene en común con sus valores originales.

Varios son los enfoques que podemos encontrar actualmente con respecto al Surf, pudiendo éstos manifestarse tanto de forma pura o en forma de interacción.

Por un lado, en estos últimos tiempos, donde la arrolladora cultura de consumo parece no tener límites, donde la balanza de los valores sociales se inclina bruscamente hacia lo material, donde la satisfacción humana parecería estar condicionada por el poseer, encontramos un Surf también condicionado y sustentado en estos valores.

Hoy en día para muchos, ser Surfista se encuentra en estrecha relación a la forma de vestir, a escuchar cierta música, salir a determinados lugares e inclusive hasta a hablar de determinada forma. La moda Surfing está impuesta. Y en muchos casos la ola y la tabla ceden su lugar a las apariencias...

Relacionado con este punto encontramos el enfoque del Surf desde la perspectiva del deporte de competencia. Es a través de este enfoque en donde vemos una estructuración, una forma cuantificada del Surf; la que permite determinar, en condiciones particulares, la superioridad de un deportista sobre otro. Quienes compiten saben perfectamente que su expresión se encuentra fuertemente acotada, por ejemplo al tiempo de cada batería, número de olas, como también condicionada al tipo de maniobras que mejor se esté puntuando. Es la competencia, en el mejor de los casos, un agente propulsor, un fuerte motivo que lleva al deportista a dedicar esfuerzos con el afán de alcanzar determinados logros.

Del mismo modo deberíamos diferenciar los valores que entraña la competencia en su forma pura, de las manifestaciones de espectáculo que hoy rodean a la mayoría de los torneos de Surf.

Seríamos poco objetivos si omitiéramos señalar que la forma competitiva resulta al mismo tiempo una fuerte forma de difusión, permitiendo que cada vez mas personas conozcan y comiencen a disfrutar de esta actividad. Por otro lado hay quienes disfrutan del Surf estando muy alejados de lo que es el ámbito competitivo.

Nos encontramos frente a otra forma de ver el deporte, una forma libre, más amplia, cuyos motivos pueden ser algo tan sencillo y al mismo tiempo indispensable como disfrutar.

Es en estos casos, en que el Surf se asocia con una filosofía de vida, una forma de percibir las cosas, de actuar de forma espontánea y con un significado profundo, donde, a través del movimiento, se trasluce todo el significado del ser.

Casi inevitablemente, quienes se ubican dentro de este enfoque, muestran un acercamiento muy íntimo con el Surf. El entorno donde viven, sus tiempos libres, sus vínculos afectivos, sus sueños, demuestran la mágica influencia y devoción que sienten por el Surf. La práctica recreacional, por el simple placer de realizarla, permite al deportista manifestarse de forma libre, sin presiones, sin tiempos, enfrentándose únicamente consigo mismo en la natural búsqueda de nuevas y excitantes experiencias.

Sin dejar de lado el amplio espectro de valores que rodean al deporte en general, creemos necesario para finalizar, reflexionar sobre algunas de las características mas significativas del Surf. Mas allá de considerarse un deporte abierto, es decir, sin limitaciones espaciales ni temporales predeterminadas, el Surf ofrece por sobre todas las cosas, la posibilidad de percibir a la naturaleza en forma viva y dinámica. Muchas actividades se realizan en entornos naturales, pero en muy pocas el hombre es testigo de lo que realmente es vivir en y con la naturaleza.

El poder que se descarga en la caída de cada ola, de cada tubo, de cada rompiente. La percepción de esa energía, la Naturaleza en movimiento, nos sensibiliza, nos deslumbra, reduciendo, al mismo tiempo, nuestra pseudo- omnipotencia. Cada ola, única e irrepetible nos maravilla y nos invita a aceptar desafíos cada vez mayores, en la prosecución cuasi-natural de conquistar. Como actividad inmersa en un contexto natural y dinámico nos enseña a percibir y ser conscientes de manifestaciones naturales de gran incidencia sobre el mar, como vientos, mareas, y hasta la influencia de los astros.

Por estas y muchísimas razones más, sin criticar o desmerecer cualquiera de los otros enfoques, creemos necesario resaltar que por sobre todas las cosas, el Surf ofrece la posibilidad de ser vivido como una actividad en la que se integran todas las áreas del ser humano.

El Surf potencia en el ser humano, la capacidad de soñar, crear y manifestar su propio "arte" a través del movimiento, en definitiva, de "Surfear" su propia esencia.